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El Cuarteto y Yo
Cynthia Mancini (flauta), Horacio López (oboe), Pablo Pesci
(clarinete), Verónica Foti (corno) y Germán Martínez Lamas (fagot) son
El Cuarteto y Yo, un quinteto de vientos que desde hace tres años
tiene la preocupación de acercar la música clásica a los chicos. Su
versión para quinteto de vientos y actor del cuento sinfónico de
Sergei Prokofiev “Pedro y El Lobo” fue representada más de 200 veces
en distintas escuelas, instituciones, centros culturales y teatros.
Actualmente, junto a la actriz Silvina Sznajder, presentan tres
espectáculos para niños dentro del ciclo El Colón para los Chicos.
“Les
estamos profundamente agradecidos por ocuparse de que esta música
llegue a los chicos”; “Nos encantó la obra. Esta es la primera vez que
venimos al Teatro Colón y quedamos tan deslumbrados que estamos
seguros de que vamos a volver!!”
Frases como estas abundan en el cuaderno que los integrantes de El
Cuarteto y Yo dejan a la salida de las funciones para que el público
les devuelva sus impresiones sobre el espectáculo.
Desde el año pasado, este conjunto compuesto por quinteto de vientos y
actriz presenta espectáculos para niños en el Teatro Colón, dentro del
ciclo El Colón para los Chicos. Primero fue con su versión de Pedro y
el Lobo, el cuento sinfónico de Sergei Prokofiev, luego estrenaron Las
aventuras de Fígaro, versión de la ópera de G. Rossini “El Barbero de
Sevilla”, y por último Clara y el Cascanueces, versión del ballet
“Cascanueces” de P. I. Tchaikovsky. Para octubre estrenarán Historias
de Mozart, completando una propuesta de cuatro funciones distintas por
fin de semana.
“Que el Teatro Colón haya tomado las banderas de hacer llegar la
música clásica a los chicos es bárbaro. Ojalá que este ciclo siga más
allá de nosotros, que esto sea una puerta que se abrió en el Colón
para los más chiquitos”, coinciden esperanzados Germán Martínez Lamas
y Cynthia Mancini, ambos integrantes de este conjunto de música de
cámara. Es que como parte de un proceso de apertura hacia el público
infantil, además de los espectáculos de El Cuarteto y Yo, el Colón
está presentando la ópera Hansel y Gretel, con regié de Hugo Midón, y
ofrece visitas guiadas para chicos los sábados a la tarde.
¿Por qué esa preocupación por acercar la música clásica a los chicos?
Germán: Desde un principio nuestra inquietud era llegar al público
desválido, al público al que la música clásica no llegaba. Y los
chicos son los que, si les gusta, van a seguir siendo consumidores de
música clásica. Por otra parte, nosotros defendemos la libertad de
elección. Y uno no puede elegir lo que no conoce. Yo no creo que nadie
sea mejor o peor persona por escuchar música clásica, pero creo que
como todo conocimiento, nunca está de más.
¿Cómo fue el trabajo de adaptación de Pedro y El Lobo?
Gérman: Nuestra primer obra fue Pedro y el Lobo, un clásico escrito
especialmente para los chicos. Pero cuando nos pusimos a trabajar nos
encontramos con que la obra necesitaba de una orquesta de al menos 40
personas y nosotros éramos 5. Por otra parte, sentíamos que había
perdido cierta actualidad; la versión original es con un señor de
smoking leyendo la historia y 40 músicos tocando. Hicimos una
adaptación para quinteto de vientos y nos propusimos contar la
historia de otra forma, más divertida, con vestuario.
Cynthia: Rompimos la formación típica del quinteto de vientos, con los
cinco músicos quietos tocando, y nosotros somos parte de la historia.
O sea que como músicos, de pronto se encontraron actuando frente a los
chicos.
Germán: Eso fue realmente todo un tema. Quizás no tanto con Pedro y el
Lobo que no necesitaba tanta actuación pero para Las Aventuras de
Fígaro, que es una adaptación de la ópera El Barbero de Sevilla, sí
tuvimos que actuar mucho y la puesta en escena la hicimos en conjunto
con Pablo Fidalgo. Lo mismo para Clara y el Cascanueces, como vimos
que se complicaba mucho el tema de la actuación convocamos a un
director, Ricardo Sverdlick. Realmente para nosotros es un desafío y
un esfuerzo importante porque ya no es el músico que se sienta de
traje y toca una partitura, sino que de pronto tenés que largar todo
eso y salir y hacer de actor, aprender una cosa totalmente distinta.
Cynthia: Quizás el músico popular o de jazz, que improvisa, está más
acostumbrado al manejo con el público. Pero nosotros tenemos la
formación académica y viste como es un concierto: están todos
sentaditos y un señor indica lo que hay que hacer, no hay un ida y
vuelta con el público.
Y los chicos son un público muy particular…
Germán: El público infantil es muy directo, y es muy cruel también. Si
les gusta está bárbaro pero si no les gusta te defenestran. Se dan
vuelta y se ponen a hablar con los padres o se paran y hacen otra
cosa, empiezan a ir al baño.
¿Qué recursos utilizan para mantener su atención?
Germán: Tratamos de ver qué es lo que llega más a los chicos. Y
elegimos la música para que sea lo más atractiva posible.
Cynthia: La música la vamos adaptando en función de la historia,
acortamos o alargamos algunos fragmentos en función del tiempo que
necesite la escena, e intentamos lograr un equilibrio entre los
momentos de actuación, el relato y la música. Pero además nosotros nos
divertimos mucho cuando actuamos y eso es fundamental. De Pedro y el
Lobo ya hicimos más de 200 funciones y nos seguimos divirtiendo.
Germán: Porque cuando trabajás con chicos las funciones nunca son
iguales. El ida y vuelta con los chicos siempre es distinto, siempre
se enganchan con algo distinto. Y ellos terminan de ayudarnos a crear
la obra.
Además del quinteto de vientos, trabajan con una actriz…
Germán: Silvina Sznajder forma parte del grupo aunque no toca ningún
instrumento. Es de formación de comedia musical, y en algunas obras
baila, canta, actúa. Es realmente polifacética, ella es la que siempre
lleva el hilo conductor de la historia y nosotros la asistimos
actuando. Por otra parte, al tener también su formación musical puede
insertarse sin problemas. Si no manejara ese lenguaje sería mucho más
difícil.
¿No existe el riesgo de que la situación teatral le quite protagonismo
a la música?
Germán: Encontrar el punto medio es complicado. De todos modos, la
idea respecto a la música es que se lleven una impresión, que escuchen
los temas y se den cuenta que no por ser música clásica es aburrida.
Que el día de mañana cuando den el ballet Cascanueces el chico conozca
la historia y reconozca las melodías.
Este fue un año importante para la historia del grupo, se
establecieron en el Colón, estrenaron dos nuevos espectáculos…
Germán: El gran cambio se produjo el año pasado cuando empezamos a
trabajar con el Gobierno de la Ciudad. Hicimos toda una temporada
Pedro y el Lobo en el Centro Cultural Agronomía y después participamos
de una co-producción con un grupo de titiriteros con quienes hicimos
otra versión de la misma obra en la que ellos contaban la historia con
los títeres y nosotros tocábamos en vivo. Y a partir de septiembre nos
convocaron del Teatro Colón para hacer este ciclo “El Colón para los
Chicos” en el Salón Dorado. Empezamos con Pedro y el Lobo y por la
respuesta de la gente nos propusieron empezar a rotar con otros
espectáculos. Esperamos que este ciclo siga más allá de nosotros, como
una puerta que se abrió en el Colón para los más chiquitos.
Claro, porque ahora son prácticamente como un cuerpo estable del
teatro.
(Risas) Germán: Aún no lo somos, no creo que lleguemos a serlo. Pero
tenemos la suerte de estar este año en el teatro y estamos más que
agradecidos por esta oportunidad que nos están dando. Es el lugar
ideal para nosotros y para llevar esta idea adelante porque el teatro
tiene un sello de seriedad y es una garantía para la gente de que va a
ver algo de calidad. Y que el teatro Colón haya tomado las banderas de
hacer llegar la música clásica a los chicos es bárbaro.
Cynthia: Y para los chicos es importante porque también conocen el
teatro. Realmente quedan deslumbrados. Si no hubiera una propuesta
así, tal vez jamás hubiesen venido.
Germán: Es también abrir el teatro a la comunidad porque es un ciclo
para chicos pero a esos chicos los traen papás que, tal vez, nunca
vinieron al teatro. Es sacarle ese halo elitista que tiene el Teatro
Colón como si hubiera que tener un traje, mucha plata o un nivel
cutural particularmente elevado para poder venir.
Germán, vos participaste también en la adaptación de la ópera Hansel y
Gretel. ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Midón?
Germán: Fue realmente un honor para mí trabajar con él, haciendo esta
nueva versión en castellano y adaptando un poco la historia para esta
puesta actualizada de la ópera. La gran preocupación de Hugo era poder
llevar este clásico a un lenguaje cotidiano, al que uno usa todos los
días, y algunas escenas que eran muy largas y no sumaban a la
historia, eliminarlas. Fue un trabajo bastante arduo el que hicimos y
que a mí realmente me sirvió muchísimo porque Hugo Midón es uno de los
máximos referentes en teatro para chicos. Con él aprendí muchísimas
cosas del código y el lenguaje de los chicos. |
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